4.4.08

BLUES DEL CEMENTERIO (un año después) - Salvador Medina Barahona

Cardo mi corazón
ya no volaba
tu luz...
—Miguel Veyrat

Camino al cementerio

Ese modo del azul en que elegiste quedarte
me pesa
—enormemente—
como
el agua.

Lápida

Padre,
ángel roído por el trueno,
hoy he llamado a tu puerta,
áspera y fea.


Ofrenda final

Aquí donde la tarde fue pasto comido por los cerdos,
he dejado
—desnudo—
mi piel
colgada
en
tu esqueleto.


---
© 2008, Salvador Medina Barahona
Tomado del poemario "La hora del olvido" (Articsa, Panamá, 2008)
Puedes saber más del autor [[AQUÍ]]
www.miniTEXTOS.org

7 comentarios:

Songo dijo...

Salvador, hermano en el duende poético, amante de las hadas y la palabra mágica, qué bueno ver tu nueva obra... la anticipaba!

Hay sal, agua, elementos y memorias, así como una música que arropa el peso de tu verso

SONGO

Salvador Medina Barahona dijo...

Apreciado Songo: Por lectores como tú va nuestro hermoso compromiso con la palabra. Agradezco tu comentario y el gesto de José Luis al compartir con los amigos lectores de miniTEXTOS el Blues del cementerio (que hace alusión a uno de los títulos de Antonio Gamoneda, que entró a la poesía por influencia de su padre). Un grandísimo abrazo para ambos. Espero verlos el 21, a las 7 de la noche en Exedra Books. Lo presentará Moisés Pascual y contaremos con el violín de Graciela Núñez (mi esposa) y los comentarios de Jairo Llauradó y Ologwagdi, entrañables amigos que engalanaron con sus imágenes este homenaje al padre. Un grandísimo abrazo,

Salvador

José Luis RODRÍGUEZ PITTÍ dijo...

No, Salvador, gracias a ti por regalarnos un trabajo como ese. Esa misma noche, cargado aún de las buenas vibraciones que me dejó ese día el café literario, lo degusté varias veces antes de decidirme a incluir esos blues que cierran un poemario que declaro delicioso, así cargado de nostalgia y sentimientos. Te veo el día de la presentación.
Saludos.

Anónimo dijo...

Esta es una poesia escrita en tono intimo. Es una poesia dolorosa...sentida. Cada palabra tiene su peso bien medido. No hay gritos ni aspavientos. Sin embargo, la intensidad del sentir se impone, se deja palpar. El pesar, a la manera de un Jorge Manrique, esta presente en estos versos. Inspiran respeto porque uno los presiente reales...sufridos.
N. Baryn.

Montferrat dijo...

Salvador Medina, soy Miguel Veyrat. No sé cómo, por qué caminos mágicos han podido llegar mis versos hasta Panamá, hasta tu poesía. Gracias. Me ha emocionado encontrar en Google tu cita y homenaje a mi poesía. Cuenta con un viejo amigo español que ahora vive en Sevilla, ya retirado aunque escribiendo siempre, y al que le gustaría saber más de tu poesía.

Montferrat dijo...

Salvador Medina, soy Miguel Veyrat. No sé cómo, por qué caminos mágicos han podido llegar mis versos hasta Panamá, hasta tu poesía. Gracias. Me ha emocionado encontrar en Google tu cita y homenaje a mi poesía. Cuenta con un viejo amigo español que ahora vive en Sevilla, ya retirado aunque escribiendo siempre, y al que le gustaría saber más de tu poesía.

Salvador Medina Barahona dijo...

¡Miguel! Qué grata sorpresa. Tus versos me llegaron por la mano mágica de una amiga española, también poeta, que me ha traído tu hermoso libro. De hecho, mi más reciente trabajo, La hora de tu olvido, abre y cierra con sendos epígrafes tuyos. Es una elegía al padre y, para mis propósitos, o los propósitos del universo, el que protege el inicio del libro es éste: "¿Qué pasará si al llamarte/cae mi voz entre las piedras?" Me han parecido unos versos formidables, hermosísimos; cómo resistirse a la idea de hacerlas de ladrón de fuegos y pedirlos prestados como pórtico a un homenaje al padre universal. Ojalá podamos comunicarnos. Por favor escríbeme a medinabarahona@yahoo.com. Me gustaría enviarte un libro hasta la amada Sevilla. Gracias por tu enorme poesía y por tu amistad. Un abrazo, Salvador Medina Barahona