23.8.07

Sobre Julio Acuña

Julio Acuña, costaricense nacido en 1973, poeta, comunicador social de profesión. Trabaja actualmente como periodista en el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica del Ministerio de Cultura de su país. Del 86 al 90 formó parte del Taller de Literatura Activa "Eunice Odio".

Ha sido reconocido en su país con los premios "Arturo Agüero" y "Región Brunca" de la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional, respectivamente, así como en el Certamen de la Revista Nacional de Cultura.

Publicó en el año 2006 "Ontología menor" bajo el sello de Ediciones Andrómeda. Tiene publicaciones en revistas nacionales y extranjeras, y forma parte de tres proyectos antológicos de poesía costarricense: "Instrucciones para salir del cementerio marino" (1992), "Lunadas poéticas" (2005) y "Antología de la poesía contemporánea costarricense: Sostener la palabra" (2007). Mantiene inédito su poemario "Museo de Espejos".

Julio Acuña falleció tragicamente el 19 de junio de 2008.

En miniTEXTOS.org ha publicado en la edición #17.

5 comentarios:

anxi barro dijo...

vivirás por siempre, Julio!

Anónimo dijo...

Por siempre!!!

MIGUECHANCLETO dijo...

Julito compañero, amigo, poeta. Aca Miguel Vega como siempre saludandote, quedo pendiente el cafecito en San Pedro viejito, lo dejaremos para despues... como esta despedida.

Un abrazo mi hermano, gracias por tanto cariño.

Miguel Vega

Christian Bermúdez dijo...

te tenemos presente Julio!

Luis Diego Salas dijo...

Conocí a Julio en la década de los 90 en el Centro de Alternativas Juveniles de la Fundación PANIAMOR, cuando compartíamos trabajo con Don Edgar Céspedes. Coordinabamos juntos el programa de Asesoría Laboral para adolescentes.

Todos los días que tuve la oportunidad de compartir con él, me mostró a un hombre con una profunda sensibilidad social, enamorado de su barrio y además dispuesto a experimentar siempre nuevos proyectos creativos. Me acompañó muchas veces por Alajuelita haciendo funciones de teatro y además compartiendo con jóvenes. Siempre con su particular forma de ser y su amabilidad.

Me cuesta mucho creer que alguien tuviese algo contra una persona como él. El sentido de impotencia es terrible y además me indigna pensar que aquellos que cometieron tan macabro hecho, se encuentren libres, porque no solamente hay ineficiencia institucional, sino porque las conciencias de estos sujetos han sido apagadas por la costumbre y el odio.

Sin embargo, quedamos aquellos que quisimos a Julio y los que podemos recordarlo con una sonrisa y muestra de cariño. Los que creemos en Dios y tenemos esperanza en él sabemos que lo volveremos a ver.

Condolencias a sus amigos y su familia