7.12.07

EL BESO - Allen Patiño

Sentado a mi derecha, el Amado sonríe y me ofrece un trozo de pan. Mientras los otros disfrutan del cordero asado y del vino, nuestras miradas se cruzan; mis labios se entreabren pero nada dicen. Nadie percibe ese intercambio doloroso, febril, donde se consume tanta pasión.

Ha llegado la hora: me levanto y abandono el recinto. Mis sandalias avanzan por las callejas mudas, polvorientas, bajo la mirada hostil de los luceros.

Lo amé, abandonando todo, desde el primer encuentro: una mirada, una promesa, un roce de manos ásperas... De golpe se esfumaron afanes y mezquinas apetencias; el ardor insaciable de mis lomos, apenas mitigado con un cruce de monedas en lobreguez de tiendas, entre ráfagas de incienso acre, senos mordidos y el vientre almizclado de las rameras. El mundo se hizo minúsculo, insignificante como un terroncito de arena condenado a escurrirse entre los dedos. Pasé de una esclavitud a otra; aprendí a obedecer inescrutables designios, apurando el vino amargo de la negación.

Ahora todo está en marcha. A medianoche encabezaré una turba que se abrirá paso con antorchas. Me acercaré a la faz transfigurada del maestro y en sus labios puros estamparé mi beso.

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© 2007, Allen Patiño
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2 comentarios:

Songo dijo...

Se pueden decir muchas cosas de Allen Patiño, gran ser humano, ejemplar docente pero aún más importante MUY BUEN NARRADOR. Este relato de traiciones, amor, redención y condena es uno de los que más me gusta de él.
Saludos!

j4ur14 dijo...

oh... deja vu...