Has sido Felipe,
Mateo,
Camila...
De cabellos ensortijados
entre otras herencias de tu padre
porque la casa
la vereda que dobla en la montaña
y la falta de escases
a mi no me pertenecen.
Me pertenecen tus zapatos
intactos de tanto gastar los míos.
De equipajes llevas un sol
que escapa entre sonrisas
para llenar tus memorias
de hombres que no han sido
y una caja de música
que ocupa el lugar del corazón
de tu corazón
que es mío
porque tengo callos
de tanto darte cuerda.
---
© 2008, Katia Chiari
Tomado de "Aguaspiedras" (INAC, Panamá, 2003)
Puedes saber más de la autora [[AQUÍ]]
www.miniTEXTOS.org
Mostrando entradas con la etiqueta Katia Chiari. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Katia Chiari. Mostrar todas las entradas
14.3.08
19.10.07
LAGARTIJAS Y ESTRELLAS, 2 - Katia Chiari
2
Bajo el encaje de la noche,
entre sal, barcos y cervezas,
fuimos vírgenes,
yo en tu cuerpo,
tú en mi cuerpo.
Los dos a merced de nuestras carnes,
mañana consumida por tu piel.
En alta mar,
absortos en el vaivén,
de tan sumergidos
nos brotaron escamas.
Y no hubo corriente
capaz de arrastrarnos.
Anclados a nuestras caricias,
como pulpos,
hurtamos todas las estrellas
y le dimos al mar su sal.
Del azul
saltamos al azul
para luego recogernos
sobre la firmeza
de la tierra
en nacimiento.
Y crece,
nos abarca,
cuestiona,
fluye,
perdona,
comprende,
enlaza,
renace
en cada estrella
y es azul
la confirmación.
No puedo sacudir las miserias
ahora que huele a sexo
y el reloj marca tu hora.
Quizás cuando olvides
el sabor de mis senos
o mis labios estén áridos
en tus inviernos
mis pulmones cargados
revienten en lágrimas
sobre mis versos...
Ahora
huele a sexo
y el reloj marca tu hora.
---
© 2007, Katia Chiari
Tomado del poemario "Lagartijas y estrellas" (2000)
Puedes saber más de la autora [[AQUÍ]].
Bajo el encaje de la noche,
entre sal, barcos y cervezas,
fuimos vírgenes,
yo en tu cuerpo,
tú en mi cuerpo.
Los dos a merced de nuestras carnes,
mañana consumida por tu piel.
En alta mar,
absortos en el vaivén,
de tan sumergidos
nos brotaron escamas.
Y no hubo corriente
capaz de arrastrarnos.
Anclados a nuestras caricias,
como pulpos,
hurtamos todas las estrellas
y le dimos al mar su sal.
Del azul
saltamos al azul
para luego recogernos
sobre la firmeza
de la tierra
en nacimiento.
Y crece,
nos abarca,
cuestiona,
fluye,
perdona,
comprende,
enlaza,
renace
en cada estrella
y es azul
la confirmación.
No puedo sacudir las miserias
ahora que huele a sexo
y el reloj marca tu hora.
Quizás cuando olvides
el sabor de mis senos
o mis labios estén áridos
en tus inviernos
mis pulmones cargados
revienten en lágrimas
sobre mis versos...
Ahora
huele a sexo
y el reloj marca tu hora.
---
© 2007, Katia Chiari
Tomado del poemario "Lagartijas y estrellas" (2000)
Puedes saber más de la autora [[AQUÍ]].
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
