Era casi de música. Todo el color del cielo
se anudaba a su cola.
Murió difícilmente.
Imploraba mi ayuda llamándome, carcomido por la sombra,
con sus verticales lucecitas felinas,
alejándose fijo entre la llovizna de la agonía.
Y fino hasta el abismo, para no herir a nadie
con el roce de sus despojos, el pobre animalito
murió a solas vaciado en la penumbra.
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© 2008, Roberto Sosa
Tomado del libro "Un mundo para todos dividido" (10a edición. Ed. Atlántida, Tegucigalpa, 2006).
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1 de febrero de 2008
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2 comentarios:
Ay mis gatos, pienso. La sensibilidad de este poema conmueve y, en plena víspera de Carnaval, una que otra lagrimita se me escapa como serpentina. Gracias RS Y JLRP. Con cariño,
Lili, los Felinos del Caribe y su Orquesta (mis gatos, que de a poco a no leen...pero igual intentan).
He aqui un poema, sensible, delicado, bien llevado. Hay destreza verbal, hay inspiracion me atreveria a decir. Y esto de la inspiracion es cosa rara a pesar de lo necesaria que es. Felicidades al autor.
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