31.8.07

PARA GARABATEAR NUESTROS VERSOS - Minipresentación, edición #18

En un periódico de la ciudad de Panamá, un joven poeta de 28 años escribía en 1991:

«¿Acaso en Panamá, no es más fácil para una yegua o potranca, mostrar sus nombres y cualidades de hipódromo en un librito que se publica todas las semanas y por el cual se pagan escasos reales, que a un joven poeta lograr mostrar lo que escribe? Quisiera Dios que tuviésemos la oportunidad de tener un folletito como ese en el cual garabatear nuestros versos.»

El internet, que hoy nos permite hacer eso, garabatear nuestros versos para entregarlos a más lectores que los de la famosa polla, el librito de apuestas de los hípicos panameños, llegó a los pocos años. Pero Gustavo Batista Cedeño nunca lo conoció: pocos meses después se hizo un poeta eterno de 29 años y nos dejó con un poemario publicado y suficientes versos para llenar dos libros más (que póstumamente se editaron).

Pudiera acaso alzar los ojos
y reir eternamente;

buscar la piedra
y antes del golpe ver su sombra
como mi sombra reflejada
en unas aguas que no vuelven.

(Tomado de "Áncora y otros poemas")

Gustavo Batista Cedeño nació hace poco más de 45 años, el 31 de mayo de 1962. Dedicado al estudio del arte, sobretodo a la poesía. Licenciado en Humanidades, especializado en Geografía e Historia, por la Universidad de Panamá.

Ser frágil y no serlo,
ser agua y encontrarnos
con la roca;

ser camino y descubrir
que el fuego puede
nacer en nuestras bocas.

(Tomado de "Áncora y otros poemas")

Recibió el Premio "Universidad" en la sección de poesía en 1981 por el único libro que publicó en vida, "Deseos, nunca realidades" (DEXA, Panamá, 1985). Postumamente, por el esfuerzo de varios autores, se publicó su poemario "Áncora y otros poemas" (INAC, Panamá, 1992) y una compilación de cuarenta poemas sueltos que quedaron entre sus documentos bajo el título de "Si me fuera posible vivir..." (Fundación Signos, Panamá, 2002).

¡Si me fuera posible vivir
esa vida no vivida
que son todos los sueños
que me faltan!

Estoy triste
pero sé que sólo así
se está más cerca de la vida

que más allá está todo
y la tarde
como besos que enternecen
las espinas del alma.

(Tomado de "Si me fuera posible vivir...")

Desde 1992 el Instituto Nacional de Cultura celebra anualmente el Premio "Gustavo Batista Cedeño" para poetas menores de 35 años, con el que se honra su memoria anualmente. Varios de los poetas panameños jóvenes publicados en esta página se han ganado este premio.

He vuelto a mí, lo sé, y un crepúsculo se abate
sobre mi fervor.

Pasé de la calma a la inquietud
y leí lo ya olvidado:

mi rostro en otros rostros
disperso.

El perfil de lo eterno
tiene el sonido de un golpe que conozco

así fue siempre y así seguirá siendo:
así es un juego que se juega con uno mismo.

(Tomado de "Si me fuera posible vivir...")

Hoy, quiero dedicar miniTEXTOS al eternamente joven poeta panameño Gustavo Batista Cedeño, a quien nunca pude estrechar la mano y menos puedo ya pedirle unos versos para compartirlos en estas páginas con todos. A él dedico este homenaje, esta edición, este sueño, este ritual de viernes, este cuadernillo que, al fin, nos permite hacer públicos nuestros trazos, nuestros signos, nuestros versos.

Volveremos a vivir
para morar dentro de aquellos que hoy sueñan
con la mínima esperanza

porque los pies lloran
y un ritual evocan todas las sendas que un día transitamos

cruje la memoria y la noche pone estrellas en los ojos

estamos cercados y todo sueño es melodía

y estamos aquí y también en lo lejano
porque vivimos para sostenernos.

(Tomado de "Si me fuera posible vivir...")

Pero hoy no sólo les presento a este autor panameño. Sin contarlo a él, son cinco escritores, como todas las semanas, con los que hoy llegamos a noventa publicados. Esta semana, de Panamá, Costa Rica, México y Chile, en una edición de lujo, cuentos y poemas de Moravia Ochoa López, pluma fundamental de la literatura panameña contemporánea, María Elena Cerecero, Miguel Fajardo Korea, Yolanda J. Hackshaw M. y Pablo Lazo. Estoy seguro que disfrutarán de estas piezas breves, tanto como lo hice yo al seleccionarlas.

JLRP, Editor.

PARTIR ASÍ - Miguel Fajardo Korea

Desvestidos,
nos adentramos
en el salmo de la lluvia
y en la gota que nos crece. Y
al partir así, voy fugándome,
en vigilia, casi dormido.

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© 2007, Miguel Fajardo Korea
Puedes saber más del autor [[AQUÍ]].

LA CARA DEL MAR - Moravia Ochoa López

"Húyese hacia el Cauca el negro bravío", parecían decir los vientos columpiando los versos sobre las aguas tranquilas, casi lisas, del mar. Ella, desencajada y ansiosa, con ojeras, miraba a lo lejos, siempre esperando a que del agua surgiera, como sucedía en sus sueños, aquel gigante soleado y fuerte y que con poder impetuoso la arrastrara mar adentro, junto a él. No para el amor, decía, sino para la vida, más allá del amor. Temores no tenía, y por el contrario, huían de su lado, temerosos, los vientos, los viejos y los caracoles. Estaba sola en la mitad de los sueños. Día tras día iba a mirar al mar, decían que estaba loca pero no le importaba. Una tarde fue por todas las calles gritando que él venía, que allí estaba, en la barcaza lejana que era un puntito en el horizonte. Ella se puso un blanco batilongo a media pierna, los hombros descubiertos y una flor en el pelo de mermelada espesa. Se quitó, frente a todos, las enaguas, el batilongo claro, no así los zapatos, porque no llevaba, y así desnuda, a buscar al marino se lanzó al mar. Los pescadores, los niños y los ancianos inútilmente la buscaron bajo la luna llena. No hayaron un solo rastro de la mujer ni aparecía la barcaza. Desde entonces la ven dizque porque murió en el mar; alucinada, aparece en cada ola turbulenta, y es la cara del mar.

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© 2007, Moravia Ochoa López
Tomado de "En la trampa y otras versiones inéditas" (INAC, Panamá, 1997)
Puedes saber más de la autora [[AQUÍ]].

COMO LAS BESTIAS - María Elena Cerecero

Como manatí
sólo me dejo tocar por el agua
busco refugio en grutas
huyo de otros habitantes
de tinieblas.

Como coyote en desierto
abandono la cueva a media noche
y mis ojos en llamas
trepan la brecha de la luna
camino a la extinción.

Como culebra mala
que se enreda el en árbol
y afila sus colmillos
en los espejos de agua.
me asusto de mí misma,
muerdo mi cola y giro.

Como jilguero en domingo
guardo un dorado grito
en la garganta
para dejarlo libre cuando escape
entre los negros cielos
la mirada del sol.


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© 2007, María Elena Cerecero
Puedes saber más de la autora [[AQUÍ]].

EL SONIDO DEL DESEO - Yolanda J. Hackshaw M.

Lo había visto en el inmenso colegio donde yo estudiaba, y en más de una ocasión se detuvo a admirar mis monumentales y firmes senos que siempre llevaba libres y en gozoso movimiento. Por eso no me amedrenté cuando, al bajar, mi amiga Iluminada me informó que el ascensor una vez más mostraba sus achaques mensuales.

Al subir, el viejo mecanismo dio un salto como caballo encabritado, todos los libros de álgebra, español y de lenguaje mímico que llevaba se me resbalaron, y en el intento por asirlos toqué accidentalmente las partes íntimas de mi acompañante que al instante respondieron a mis dedos con un saludo efusivo y fuerte. Un huracán interior se desató. El dedo en el piso 13 seguía insistiendo sobre el botón de llamada. El nuevo salto para continuar ni siquiera lo notamos, la máquina indiferente a la tormenta de caricias y gemidos siguió su rumbo. Nuestros veleros de las ganas inclinaban sus velas, cuando a nuestras espaldas alguien nos remecía con fuerza y angustia, así fue que abrimos los ojos y vimos a doña Bárbara Morales, la directora del colegio para sordos donde estudiábamos, con las cuencas desorbitadas empujando a nuestros cuerpos elípticos que cuchicheaban sobre amor.


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© 2007, Yolanda J. Hackshaw M.
Puedes saber más de la autora [[AQUÍ]].

ANOCHECER DE LOS SUEÑOS - Pablo Lazo

Anochece, hoy sin preludio,
y mañana, tal vez sin estrellas.
La vida cambia en tonos de negro y vacío.
Vivir el día comienza a cobrar su cuenta.

Cambio de vida. Salimos de nosotros,
a veces, para ser todo; otras,
para ser versiones del mismo.
Éxtasis de sensaciones que no se sienten.

Pintamos con colores que no recordaremos.
La vida es tan intensa como extraña;
sabemos quién es quién, sin saber por qué.

La melodía del amanecer se anuncia.
La vida se torna borrosa con cada rayo de luz.
Anochecer de los Sueños, otro amanecer.


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© 2007, Pablo Lazo
Puedes saber más del autor [[AQUÍ]].

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